Germinación y crecimiento
La germinación natural se da a fines de la primavera y durante el verano, los plantines crecen lentamente durante los primeros meses, dando prioridad al desarrollo del sistema radicular.
El primer año, la palmera crece llegando a 50 cm de altura en promedio, generalmente aparece la primera hoja palmeada en este tiempo. Sin embargo el desarrollo radicular es ya importante y es el momento ideal para trasplante al campo, lo cual puede realizarse desde otoño hasta primavera, evitando los meses más cálidos y minimizando también los riegos post implantación.

Durante los primeros meses de vida la palmera es bastante susceptible a la competencia de malezas y en caso de no realizarse debidamente su control, el crecimiento natural puede retrasarse mucho y hasta incluso secar a la palmera. Por ello recomendamos la implantación a campo por el método de macetas con plantines seleccionados de entre 6 a 12 meses de edad, debidamente sanitados y tratados en viveros. Con esta opción se evitan los problemas de mantenimiento de palmeras muy pequeñas y se "gana" un año hasta la etapa productiva de la palmera.
A partir de la implantación, el crecimiento es más notorio en los meses más cálidos del año y se vuelve más rápido, pudiendo crecer a razón de 1 m o más anualmente hasta el cuarto año, cuando empieza la primera floración, seguida de la primera fructificación al quinto año. El crecimiento en altura se hace más lento a partir del sexto año, aumentando a la vez el tamaño y productividad de los “cachos” de frutos.
Selección de material de propagación
Acrocomia Solutions está ejecutando un plan de selección de material de calidad superior para futuros cultivos racionales de Acrocomia en base a metodologías científicamente formuladas y cuidadoso control de ejecución, en colaboración con sus alianzas.
Actualmente se están realizando labores de identificación y recolección de material de poblaciones madre con características de alta productividad anual, tamaño y composición superior de frutos. (Cliquear sobre imágenes para ampliar)
Con esta acción y otras investigaciones relacionadas a todos los aspectos de la agricultura y procesamiento de frutos, Acrocomia Solutions y sus alianzas esperan ofrecer a sus clientes el conocimiento y experiencias más avanzados disponibles para asesorarlos en cuanto a cultivos e industrialización de Acrocomia.
Variables del cultivo
Tipos de suelo, preparación
Las palmeras Acrocomia se desarrollan en diferentes tipos de suelo en las Américas, a priori no se puede descartar su viabilidad en ningún tipo de suelo, a excepción de suelos bajos y cenagosos con agua permanente o de baja permeabilidad. La palmera crece bien en suelos de diversa textura, siempre que tenga buen drenaje natural. Tolera muy bien suelos relativamente ácidos (pH 5) y moderadamente salinos, pero se dan mejores resultados con pH 5.5 a 7.
La gran variedad de suelos donde la especie prospera y los resultados en rendimientos muestran que Acrocomia posee una gran productividad de frutos en condiciones de media y alta fertilidad, sin embargo fructifica incluso en suelos muy pobres, no aptos para la mayoría de los cultivos anuales; la decisión de cultivar en esas condiciones dependerá de los análisis de los factores técnico-económicos, que sirvan para proyectar resultados razonables para el caso.
La preparación del suelo para la implantación de las palmeras es similar a otros cultivos forestales, se prefieren terrenos con escasa pendiente, debiéndose prevenir la erosión manteniendo coberturas que a la vez interfieran lo menos posible en el crecimiento de las palmeras.
Densificación
La gran rusticidad y la mínima ocupación de áreas a nivel del suelo de palmeras adultas permite una gran flexibilidad en el arreglo espacial de una plantación de Acrocomia.
La densidad recomendada dependerá de varios factores, pero lo principal es definir si se cultivará en forma pura o en combinación con otros rubros agropecuarios o ganadería entre las líneas de palmeras.

En el primer caso se recomienda una densidad de 400 a 600 palmeras por Hectárea, de acuerdo a variables a definir para cada proyecto; y en el segundo caso, pueden concebirse diferentes densidades dependiendo de la naturaleza de los cultivos entre las líneas. Aun en el primer caso, es posible la utilización del entreliño con pastos de semisombra, abonos verdes, oleaginosas forrajeras u otras culturas que se adapten a este medio.

Manejo y cuidados culturales
El periodo más importante en cuanto a cuidados culturales es en el primer año de los plantines en el campo. El correcto manejo de la plantación en este periodo es vital para asegurar el rápido desarrollo posterior de las palmeras.
Los riegos solo son necesarios al momento de la implantación y con una periodicidad bi semanal durante el primer mes, y en los meses posteriores solo en caso de falta de lluvia acusada. Los plantines poseen gran resistencia natural a la sequía. Solo sería aconsejable analizar la implementacion de riegos periódicos en regiones con elevado déficit hídrico durante meses o promedios menores a 900 mm. anuales de precipitación.
La competencia con malezas es el principal factor a controlar, manteniendo el suelo alrededor de las palmeras libre de malas hierbas y con adecuada cobertura orgánica para evitar erosión. El control de las malezas puede realizarse con desecantes comerciales sin afectar a los plantines trasplantados, debido a la resistencia natural de Acrocomia a los herbicidas más usuales. Por este motivo es también posible combinar Acrocomia con otros rubros agrícolas entre las líneas, siempre que no produzcan sombras permanentes sobre las pequeñas palmeras.
Otro factor de importancia es evitar el acceso de animales de granja a las plantaciones jóvenes de Acrocomia, pues éstos consumen las hojas con avidez y atrasan notablemente el crecimiento de las pequeñas palmeras. El ingreso de animales puede realizarse en sistemas silvopastoriles de Acrocomia y pastos, pero solo una vez que la altura de las palmeras sea suficiente para evitar que los animales alcancen las hojas.

No se aconseja la poda de hojas secas, sino recogerlas entre las covas a fin de servir como fertilización orgánica del suelo. Debe tenerse especial cuidado con las espinas de las hojas.
Las palmeras en crecimiento y adultas solo requieren el manejo de hojas y raquis de frutos secos, caídos periódicamente; se aconseja su colocación en las covas a fin de aportar materia orgánica al terreno.

Plagas y control
Si bien hasta el presente no se han detectado plagas que puedan matar o evitar completamente el crecimiento o producción de las palmeras, éstas si afectan a la productividad de frutos.
Las plagas detectadas más importantes son insectos, los cuales son comunes en la mayoría de las palmeras tropicales y subtropicales, aunque actualmente la incidencia de ellas en poblaciones de Acrocomia no es importante. Comparativamente a otros rubros, y en base a experiencias en cultivos piloto, se puede notar que Acrocomia presenta una baja incidencia en cuanto a plagas y en la práctica no se tienen reportes de que hayan sido necesarias tomar medidas para su control. Los insectos afectan a palmeras desarrolladas, siendo casi desconocida su incidencia en palmeras en crecimiento.
Se pueden citar al Gusano desfoliador de palmeras (Brassolis sophorae), y con menor incidencia el picudo negro de las palmeras (Rhinostomus barbirostris), picudo barbicepillo (Rhynchophorus palmarum), las anteriores comunes en muchas palmeras americanas y la larva del bruco (Pachymerus nucleorum), éste último solo ataca semillas caídas y no incide en la productividad.

Afortunadamente todos ellos tienen baja incidencia actual y existen ya sistemas de control biológicos y químicos desarrollados para otras palmeras que son atacadas por las mismas.
También se detectan hongos del género Cercospora en las hojas inferiores de palmas en crecimiento, se desaconseja el control de éstos, pues afectan poco o nada al normal desarrollo y productividad de la palmera.
Producción y cosecha
La producción de frutos comienza en el cuarto o quinto año, dependiendo del tipo y desarrollo del material de propagación utilizado, estabilizándose en el sexto año. Dada la alta productividad de la especie, la cosecha ya es económicamente redituable durante la primera fructificación. La época de cosecha se extiende de 3 a 6 meses, dependiendo del número de racimos (cachos) que desarrollen en promedio las palmeras. Normalmente comienza a fines de primavera y termina en otoño.
Actualmente, la cosecha se realiza en forma manual, recogiendo los frutos caídos al suelo con las manos con ayuda de rastrillos u otras herramientas específicamente desarrolladas, las frutas se concentran en un radio de 2 metros alrededor del tronco, por lo que los frutos son fáciles de recoger si la altura de las hierbas en el suelo se mantiene relativamente baja durante la época de cosecha.

Los frutos pueden permanecer alrededor de una semana en el suelo antes de ser recogidos sin daños por descomposición en el mesocarpio. La acidificación del aceite contenido en el mesocarpio (pulpa) es inevitable y también se produce debido al propio proceso industrial adoptado, si bien este fenómeno limita los usos del aceite de pulpa actualmente, es totalmente factible convertir este aceite a biodiesel con las tecnologías apropiadas.
La recolección manual puede ser asistida con recolectores mecánicos no motorizados, pudiendo así variar el rendimiento de recolección entre 0,5 y 1 jornal - hombre por tonelada de frutos cosechados. Este rendimiento varía dependiendo de la periodicidad de la cosecha, pues la maduración y caída de los frutos posee una distribución gaussiana con pico en pleno verano, por ello debe realizarse una planeación de cosecha, de modo a que cada pasada sea redituable en volúmenes acopiados.
Es posible también utilizar maquinarias cosechadoras motorizadas, la decisión sobre su uso depende de factores económicos y técnicos que pueden darse o no en cada proyecto particular de Acrocomia y son recomendables para grandes plantaciones.
En ningún caso es conveniente el corte de los cachos de frutos de la palmera, pues la maduración de éstos no es simultánea y se pierde un gran porcentaje en rendimiento de aceites en la industria. La altura de las palmeras no afecta a la recolección ni calidad de frutos.
Existen experiencias comprobadas de producción plena con palmeras de más de 50 años de edad. Se reportan palmeras de más de 70 años de edad aun en plena producción.
Productividad esperada
La productividad por unidad de área depende de la densidad de la plantación, número de racimos por palmera y cantidad de frutos por racimo; variables directamente correlacionadas a factores climáticos, calidad de suelos, correcta implantación y cuidados culturales proveídos.
Si bien se han reportado rendimientos de hasta 110 Kg de frutos frescos por palmera y hasta 14 racimos anuales en pequeñas poblaciones de palmeras silvestres sin manejo agrícola en suelos de mediana calidad, a efectos de proyección de rendimientos de plantaciones mayores se aconseja tener un criterio conservador en la actualidad considerando que aun se siguen realizando investigaciones agrícolas para determinar los factores óptimos de desempeño de Acrocomia y la incipiente experiencia en cultivos ordenados. Por estos motivos consideramos razonable suponer 22 Ton métricas de frutos secos por Ha en la actualidad para fines de cálculos.